Profundo es el pensamiento y el análisis que hace sobre la geopolítica mundial, el reconocido y prestigioso profesor universitario Adolfo Koutoudjian. Este trabajo es imperdible, recomendamos leer hasta el último párrafo.
Agradecemos a la Secretaría de Relaciones Internacionales que nos ha hecho llegar el resúmen de la conferencia dada en la sede de Matheu 130, el día 2 de abril.
GEOPOLÍTICA MUNDIAL: DETERMINANTES
GEO – ECONÓMICOS DE LA POLÍTICA MUNDIAL.
Adolfo
Koutoudjian
I.
TESIS.
II. LA SITUACIÓN GEOPOLÍTICA
MUNDIAL ACTUAL.
§
Diagnóstico
de situación.
III. LA GUERRA POR LOS RECURSOS.
§
Estructura Energética Mundial.
§
La demanda.
§
Energía para el desarrollo.
§
Los Balcanes Euroasiáticos.
§
Otros recursos y factores estratégicos de desarrollo.
§
La presión demográfica.
IV.
EL NUEVO ORDEN MUNDIAL.
§
El nuevo rol de EEUU.
§
Los otros grandes actores.
V.
LA
ARGENTINA EN EL CONO SUR AMERICANO.
GEOPOLÍTICA MUNDIAL: DETERMINANTES
GEO – ECONÓMICOS DE LA POLÍTICA MUNDIAL.
I. TESIS.
La
actual situación geopolítica mundial se caracteriza por una gigantesca puja
por la hegemonía mundial, para el siglo que comienza, entre los EEUU, Europa y
el Asia Oriental.
La clave del desarrollo en las
próximas tres décadas, seguirá siendo la energía en base a hidrocarburos. La
tasa de crecimiento de este sector está calculada al 3 o 4 % anual acumulativo.
EEUU (América del Norte) es la macro – región industrial de mejor
abastecimiento en petróleo y gas; muy por el contrario Europa Occidental y el
Asia Oriental (Japón, Corea y China) tienen una fuerte dependencia de estos
insumos importados, salvo en lo referente al carbón.
Dado
que el 64% de las reservas mundiales de petróleo están en Medio Oriente y el
38% del gas en Asia Central, las continuas dificultades del abastecimiento del
Medio Oriente y la cartelización de sus productores, hace más estratégica que
nunca la exportación del gas natural del Asia Central hacia las dos
grandes penínsulas de EURASIA (la isla mundial de Mackinder y cuyo heartland
coincide hoy con los territorios que tienen las más grandes reservas mundiales
de gas).
El
control del abastecimiento regular de esos hidrocarburos asiáticos y los países
que atravesarán sus ductos como así también los mares circundantes, son la
llave estratégica del dominio de la Isla Mundial. A través de esos
hidrocarburos se puede llegar a regular el ritmo de crecimiento económico de
Europa Occidental y Asia Oriental, principales bloques económico – políticos
que disputan la hegemonía durante el presente siglo. El control de esos países
productores por parte de fuerzas y estados hostiles a Occidente, puede ser la
llave del desarrollo para esos países productores de hidrocarburos que hoy están
sumidos en conflictos y pobreza desde la disolución de la Unión Soviética. La
propia Rusia puede volver a ser el país llave del control energético de
Eurasia y, de paso, puede volver a restaurar la hegemonía que conquistó
durante 1 siglo y medio en Asia, y perdió en tan sólo 10 años. China, con una
tasa anual de crecimiento del 8% de su PBN en los últimos 15 años y con
perspectivas de mantener ese ritmo, como así también la India, son actores
claves de este GRAN JUEGO ESTRATÉGICO del siglo XXI. Para los EEUU, su control
directo o indirecto de la gigantesca región es condición sine qua non de su
hegemonía estratégica planetaria.
II.
LA SITUACIÓN GEOPOLÍTICA MUNDIAL ACTUAL.
Indudablemente,
el impacto del megagolpe terrorista del 11 de septiembre de 2001 en los EEUU, ha
conmovido profundamente al mundo por su espectacularidad mediática y por
haberlo sufrido la principal potencia militar y económica actual en su corazón
político, financiero y militar. El impacto político y psicológico durará
mucho tiempo, generando una sensación de inseguridad y vulnerabilidad en toda
la Sociedad Mundial. No hay santuarios ni distancias frente a esta verdadera
globalización de las luchas económicas, culturales y terroristas. Obliga,
necesariamente, a repensar las cuestiones mundiales nuevamente, poniendo el énfasis
no sólo en la seguridad sino también en los motivos de tantos agravios
percibidos por pueblos, culturas y choques de intereses vitales de distintas
naciones.
Diagnóstico de situación.
Sin
pretender agotar los diversos aspectos de una realidad tan compleja como es el
desenvolvimiento de las cuestiones mundiales, es imperativo recordar los
siguientes hechos:
Es
ésta situación que nos lleva a plantear que la Sociedad Mundial, especialmente
en Occidente por su rol de vanguardia del progreso tecnológico y económico, se
verá necesariamente obligada a repensar
algunos hechos del mundo actual, a saber:
-
Mapa geopolítico mundial.
-
Modelo económico mundial
predominante.
-
La cuestión cultural.
-
Los paradigmas tecnológicos y de
seguridad.
-
La cuestión poblacional (migraciones,
la esfera de lo público y lo privado, las identidades nacionales, etc.)
III.
LA GUERRA POR LOS RECURSOS.
Tal
como señalamos en nuestra tesis, la guerra ideológica del pasado reciente, ha
cedido el paso a una creciente competencia por el acceso a las fuentes de energía,
agua y otros recursos naturales de exportación, que configuran una nueva
Geografía Estratégica en el siglo XXI. En efecto, hoy en día gran parte de
los conflictos en Asia, África y la América Andina tienen que ver con el
dominio de yacimientos de petróleo y gas, o de los flujos que ellos originan,
así como también por el dominio de cuencas hidrográficas de agua potable, áreas
de minerales críticos o alimentos de fuerte demanda mundial.
Tal
como señala James F. Miskel[1]:
“La interdependencia económica mundial se puede medir a través de las estadísticas sobre flujos económicos e inversiones extranjeras. De este modo las regiones críticas serían las que muestran las mayores cifras de comercio e inversiones extranjeras estadounidenses (...) Una región que representa el 20% del comercio y de las inversiones estadounidenses debe recibir mayor prioridad en términos de presencia militar adelantada que una región que representa el 2%.”
En
esta misma dirección, Michael T. Klare[2]
destaca el traslado de la comandancia norteamericana del Pacífico a la nueva
comandancia central (del Asia Central) efectuado en 1999, cuando la Región
Transcaspiana se transformaba aceleradamente en lo que Brzezinski empezó a
llamar en 1997 los “BALCANES EUROASIÁTICOS”. Así, según este autor “. .
. cuando la Guerra Fría ha terminado definitivamente, la garantía del acceso a
materias primas vitales vuelve a adquirir una posición central en la planeación
de la seguridad estadounidense.”
Lo
que ninguno de estos autores norteamericanos destaca es que sus enemigos
culturales (fracciones islámicas) como sus adversarios o competidores económicos
(Europa, Japón, China, Rusia) también deben pensar de igual manera respecto a
esos vitales suministros como observamos en el memo del autor de marzo de 1999
sobre la visita a la Academia Militar Vvon Clausewitz de Hamburgo – Alemania,
o el trabajo del ex – premier ruso Cherniavinsky “Washington Caucausus
Strategy” (enero 1999); o tantos otros autores y analistas que ven los mismos
factores estratégicos como impulsadores de un nuevo “Gran Juego” en las
periferias de la Isla Mundial Euroasiática.
Los
autores norteamericanos tampoco destacan que la competencia intercapitalista por
el desarrollo económico y los mercados, en el presente siglo parte del control
y regulación del abastecimiento de suministros a los países
industrializados. Este control puede significar el manejo del ritmo de
crecimiento de las economías competidoras o de países – llaves. Estos ámbitos
diplomáticos y militares serán la clave de los acontecimientos estratégicos
de los próximos años.
Estructura Energética Mundial.
Sin
pretender realizar un exhaustivo análisis de la economía energética mundial,
conviene resaltar algunos hechos fundamentales.
El
petróleo sigue siendo la fuente principal de la energía mundial con el 37% del
consumo total en el 2000. Pero es de destacar también que, tendencialmente
viene disminuyendo su participación desde un 59% que había alcanzado en 1980.
Por su lado el carbón, que 20 años atrás alcanzaba el 16%, hoy llega casi al
doble con el 31% del total mundial. En cuanto al gas, pasa del 15% en 1980 al
21% en el 2000; estas tendencias revelan que progresivamente se está
sustituyendo el petróleo por gas y carbón.
El
Asia Pacífico consume el 28% de la energía mundial, América del Norte el 26%
y Europa el 18%.
La demanda.
El
último Congreso Mundial de Energía (Buenos Aires, octubre de 2001) reveló
que, en el horizonte previsible según todos los expositores, la demanda de
hidrocarburos mantendrá un ritmo estable de crecimiento en los próximos 20 años,
oscilante en el 3,5% anual, lo que significa duplicar la actual oferta en poco
menos de 20 años. Igual opinión mantiene el Dpto. de Energía de los EEUU para
el futuro mediato del sector.
Si
esto se cumple, cobran importancia sustancial las reservas energéticas
disponibles hoy. Medio Oriente posee el 64% de las reservas mundiales de petróleo,
de los cuales el 25% son de Arabia Saudita. En cuanto al gas, Rusia y el Asia
Central (ex repúblicas soviéticas) tienen el 38%, superando al Medio Oriente,
en tanto que en carbón, China y Rusia tienen el 50% de estas reservas, gran
parte de las cuales están en Asia Central.
Salvo
en carbón, Europa Occidental, Asia Central (Japón, China, Corea y Taiwán) y
los EEUU están peligrosamente desabastecidos, aunque el caso norteamericano
tiene la gran ventaja estratégica de tener “a mano” las reservas del Caribe
(México y Venezuela) y del Golfo de Guinea.
Es
obvio que, gran parte de la conducta mundial de los distintos actores estatales
y no estatales (grupos integristas musulmanes, etc.) pasa por el conocimiento de
esta realidad muy condicionante del futuro desarrollo.
Energía para el desarrollo.
Cabe
recordar que la llamada “tríada estratégica mundial” (Brzezinski – 2000)
cuenta con los siguientes indicadores de desarrollo y potencia, al año 2000.
|
|
EEUU |
EUROPA
OCC. (15) |
ASIA
ORIENTAL * |
|
POBLACIÓN |
273 |
374 |
1646 |
|
PBN |
8,5
bill. |
8,1
bill. |
7,2
bill. |
|
EXPORTACIÓN |
17% |
37% |
19% |
|
IMPORTACIÓN |
14% |
36% |
16,4 |
*
Japón, China, Corea, Taiwán, Hong Kong, Indonesia.
Estos
cuatro indicadores esenciales de poder geopolítico tienen, en todos los casos,
un determinante de base: la provisión de energía abundante y barata.
Los Balcanes Euroasiáticos.
Dentro
de este esquemático cuadro geopolítico, el actual conflicto en Afganistán se
encuadra en lo que Brzezinski, en su libro El
tablero mundial (abril 1997), denominó Los BALCANES EUROASIÁTICOS. A su
vez esta macroregión del Asia Central ex – soviética, con más de 8 millones
de km2, ocupa el centro – sur de lo que Mackinder, en 1904,
definiera como el Heartland Mundial. El mapa del gran geopolítico polaco –
americano destaca muy bien las ambiciones geopolíticas de los distintos
actores, a saber:
-
RUSIA, que perdió en pocos años el
control de dicha macroregión (a la que dominó en el transcurso de 1siglo y
medio, 1790 – 1990)
-
EEUU, que pretende el control indirecto del
área como modo de asegurarse el dominio de Eurasia y el no surgimiento de
ninguna potencia hegemónica rival.
-
CHINA, con creciente presión geopolítica
hacia Occidente y un gran crecimiento económico.
-
INDIA, tratando de resolver su problema de
Cachemira y buscando el fracaso del cerco estratégico chino – pakistaní por
el norte.
-
Las ex – repúblicas soviéticas (Kazajstán,
Uzbekistán, Kirguizistán, Tayikistán y Turkmenistán), tratando de romper el
cerco geopolítico y económico que tienen, y buscando la salida a los mares cálidos.
-
IRÁN y PAKISTÁN, buscando la tan ansiada
estabilidad interna y fronteriza.
-
Por último, AFGANISTÁN, tratando de jugar
un rol que trascienda su destino de “estado – tapón”. La denominación de
“BALCANES” que señala Brzezinski, ¿prefigura un destino semejante a los
Balcanes Europeos?
Como
puede observarse, la lucha terrorismo – antiterrorismo de orden político –
ideológico tiene un enorme sustrato económico que la condiciona.
OTROS
RECURSOS Y FACTORES ESTRATÉGICOS DE DESARROLLO.
Si
bien aparece el factor energético (a) como una de las claves del poder mundial
en las primeras décadas del presente siglo, hay otros factores que, en opinión
de los principales pensadores estratégicos mundiales, son de gran importancia:
(b)
Disponibilidad de agua potable a precios razonables.
(c)
Disponibilidad de tierra cultivable en latitudes medias.
(d)
Presión demográfica en todas sus formas.
(e)
Desarrollo tecnológico e investigación científica.
(f)
Tasa de ahorro interno suficiente en la economía.
(g)
problemas derivados del calentamiento global.
(h)
Disponibilidad de alimentos de alto valor alimenticio.
Estos
8 grandes grupos de factores son los pilares por donde se construye el poder
mundial en el presente siglo. Su disponibilidad en cantidad, calidad y costos en
la superficie terrestre habilitan a otros dos factores de la economía de poder:
(i)
El transporte (flujo de recursos)
(j)
La posición geográfica del factor.
Así
quedan configurados los 10 factores del poder geopolítico que, en todos los
casos, requerirán la protección necesaria de sus vulnerabilidades, frente a
las amenazas, a través del potencial militar y de seguridad.
Algunos
ejemplos ilustrativos.
Agua
potable.
La
previsión de escasez de agua potable en las próximas décadas alcanza a casi
todo el centro, sureste y suroeste de Eurasia. Casi la mitad de la humanidad
pertenece a las regiones de criticidad del recurso que, en casi todo el mundo
aparece en cuencas hidrográficas superficiales y subterráneas compartidas por
varios estados. Durante el siglo XX la apropiación y el dominio de las aguas de
estas cuencas ya provocaron varias crisis políticas; todo hace prever que
seguirán estas “guerras del agua” durante todo el siglo XXI.
Tierra
cultivable.
En
la segunda mitad del siglo XX la humanidad ya perdió el 17% de la tierra
cultivable. Los actuales políticas ambientales, poco cuidadosas, más el
calentamiento global terrestre hacen prever que este proceso continúa acrecentándose
en esta primera década del siglo XXI. Esta situación revaloriza
significativamente los espacios semivacíos de clima templado y subtropical del
mundo, como existen en gran parte de América del Sur.
Alimentos.
Este
factor no sólo es un componente importante del equilibrio social mundial sino
que también es uno de los elementos más significativos del creciente comercio
mundial y de las inversiones del capital externo (tierras, industria
alimenticia, transporte marítimo, etc.)
La
Organización Alimentaria Mundial – la FAO con sede en Roma – muestra un
dramático cuadro del desbalance mundial previsto para el año 2025, si se
mantienen las actuales tendencias. En el mismo se ve que mientras crece la
demanda mundial de alimentos nutritivos de alto valor comercial, decrece la
disponibilidad de tierras, con lo que se producirán desfasajes dramáticos en
el caso de muchos países sub – alimentados. Se revalorizarán entonces
regiones productoras como la Pampa Argentina, Australia y Canadá y, en tanto se
mantenga la política de los países desarrollados de la OCDE de altos subsidios
a su agricultura, los países subdesarrollados sostendrán un motivo de
verdadero agravio comercial, a medida que el mundo desarrollado pregona
doctrinas económicas liberales, se hace exactamente lo contrario y se mantiene
la coyunda del alto endeudamiento externo a los países emergentes, con lo que
romper el círculo de la pobreza es un verdadero dilema.
La
presión demográfica.
Por
último en esta rápida enumeración de factores de fuerte impacto geopolítico
en los albores de este siglo, no podemos dejar de señalar el problema demográfico
en sus múltiples facetas: la estática y la dinámica demográfica, el fenómeno
étnico y cultural, la presión demográfica de la pobreza, etc.
Hoy,
en el 2001, la población planetaria alcanza los 6.100 millones de habitantes,
lo que da una densidad de 41 hab/km2.
Todas
las previsiones de la ONU señalan una tasa anual de crecimiento oscilante en el
1,8%, en las próximas décadas. Esto da un total de unos 9.000 millones de
habitantes hacia el 2025, con una densidad de 60 hab/km2.
Es
bien sabido que la muy desigual distribución de la población planetaria es ya
actualmente un factor de inestabilidad. La mitad de la población mundial vive
en el Asia Oriental Monzónica, en menos de 15 millones de km2, es
decir en el 12% de la superficie mundial. Esta población, además, tiene aún
niveles de pobreza importantes (menos de 1000 u$s/hab./año), aunque con fuertes
crecimientos en sus élites dirigentes. No menos del 10% de la población de
China, India, Indonesia se sumarán a Japón en los próximos años alcanzando
altos standares científico – tecnológicos y de consumo; es decir 300
millones de personas de fuerte productividad hacia el 2020.
Estos
fenómenos de gran crecimiento de las élites dirigenciales, niveles importantes
de pobres migrantes, amplio desarrollo de doctrinas integristas por falta de
paradigmas filosófico – políticos de desarrollo, son un fuerte caldo de
cultivo de inestabilidades socio – políticas que tendrán necesariamente un
alcance planetario, en la medida que la dotación de capital – tierra
permanecerá casi estable en los próximos años, por las dificultades económicas
y ambientales de incorporar nuevos espacios productivos al ecumene mundial. A título
de ejemplo, la implosión de la URSS está despoblando de rusos blancos a
Siberia, con lo que se está generando un vacío demográfico altamente
significativo para el futuro.[3]
Muy probablemente, algo parecido está ocurriendo en los espacios semivacíos de
América del Sur.
En
geopolítica, como en la física, los vacíos siempre se ocupan . . .
IV.
EL
NUEVO ORDEN MUNDIAL.
(Rol
de EEUU y otros grandes actores en el escenario mundial previsible)
Consideramos
que el período de la pos Guerra Fría (1991 – 2001) culminó con el
megaatentado terrorista del 11 – 9 – 01 en EEUU; habiéndose caracterizado
por un cierto desorden mundial, fruto de la irrupción a la superficie de los
nacionalismos étnicos y del desmembramiento del Bloque Soviético.
En
este período se desarrollan tibios intentos por imponer un cierto orden semi
– espontáneo por parte de sectores de la potencia ganadora de la Guerra Fría,
especialmente a través de la expansión de la NATO y de la consolidación del G
– 7, como virtual Directorio Mundial.
Esta
situación alcanza sus límites al no poder asegurar márgenes razonables de
seguridad ni en EEUU ni en casi ningún lugar del mundo. Tampoco se encamina
positivamente la creciente brecha en el desarrollo del Mundo Desarrollado y el
Mundo de la Pobreza. Hay una sensación de fracaso de la ONU, salvo en sus
misiones de paz, pero el listado de inestabilidades, agravios y reclamos se
duplica respecto a la época de la Guerra Fría.
Como
en todos los momentos históricos anteriores, la responsabilidad primaria de
este parcial desorden mundial le corresponde a la potencia hegemónica
triunfante: los EEUU. De ahí que es importante analizar su futuro desempeño
por las responsabilidades estratégicas que tiene en la estabilidad y el
desarrollo mundial.
El
nuevo rol de EEUU.
Creemos
que la irrupción mediática del megaterrorismo en el corazón de la gran República
Imperial americana obligará a los
EEUU a redefinir un nuevo rol mundial impuesto por las circunstancias.
En
el plano geopolítico, planteando la
necesidad de equilibrio mundial y regional entre los diversos estados, dado que
el desequilibrio, directa o indirectamente afecta la supremacía hegemónica
norteamericana actual y la hace vulnerable.
En
efecto, los Estados Unidos de América, no han logrado hacer un mundo más
estable y económicamente más ordenado en toda la post Guerra Fría (1991 –
2001). Las disparidades económico – sociales se han acentuado en casi todo el
antiguamente llamado Segundo y Tercer Mundo, las Nuevas Repúblicas
Independientes del viejo espacio soviético siguen siendo inestables, África y
gran parte de América Latina se encuentran en profunda regresión económica,
en tanto el grupo de países de la OCDE (desarrollados) concentra casi el 80%
del Producto Bruto Mundial.
El
fracaso de modelos paradigmáticos de progreso como las democracias
occidentales, como en su momento el socialismo, están alcanzando límites
peligrosos.
Esta
situación es una caldera hirviendo cuyos escapes (fundamentalismos, narcotráfico,
terrorismo, anomia, etc.) alcanzan al corazón de Occidente. Por lo tanto es
indudable, a nuestro criterio, que EEUU, asumiendo más decididamente su rol
imperial y atendiendo estrictamente a sus intereses nacionales, comenzará a
desactivar los conflictos en todas aquellas regiones, cuyos pueblos lo
consideran culpable o tolerante de dichos agravios. Algunas de estas acciones ya
están en curso, a saber:
1.
Acuerdos estratégicos con Rusia dejando de lado su mirada tolerante
hacia la desintegración de esa Nación y su esfera de influencia.
2.
Reafirmación de la creación de un Estado Palestino viable, contrariando
marcadamente a los intereses intransigentes israelíes (el interés estratégico
norteamericano está con los países petroleros).
3.
Acuerdo estratégico antiterrorista y de equilibrio con China.
4.
Replanteo de sus relaciones con India e Irán, naciones de fuertes
intereses en su esfera de influencia y tradicionalmente castigadas o dejadas de
lado por la diplomacia norteamericana.
5.
Escasa indulgencia a aquellos países tolerantes con movimientos
contestatarios y terroristas, como Irak, Sudán, Somalia, Líbano. Por supuesto
en muchos círculos norteamericanos se tratará de extender la intolerancia a
muchos estados conflictivos en lo político, como Colombia, Cuba, Libia, Siria,
Serbia, etc.
6.
Auspicio, por razones de seguridad,
de la permanencia y desarrollo de bloques geoeconómicos como el MERCOSUR y la
APEC (Asia Pacífico), tratando de aliviar el peso de la deuda externa de los países
principales.
7.
Diferenciación del rol militar en el seno de la NATO (operando
especialmente con Gran Bretaña en las fases ofensivas, y dejando al resto de
los miembros en coberturas de retaguardia y roles pasivos).
Por
supuesto, el vasto espacio de la Geopolítica Norteamericana, no se agota en
estos primeros enunciados, sino que en el transcurso de los próximos meses se
observarán nuevas acciones. En cuanto al plano económico, hoy los EEUU
empiezan a tener claro (por lo menos sus sectores más lúcidos) que las
desigualdades económicas son un caldo de cultivo de guerrillerismos,
nacionalismos y marginalismos de todo tipo. Así comienza a notarse, en buena
medida como fruto de la actual desaceleración de la economía norteamericana,
que el “stablishment” estadounidense empieza a dejar de lado la rígida
ortodoxia monetarista, se reivindica a las políticas keynesianas y como lo
viene sosteniendo el Banco Mundial, se trata de combatir más decididamente la
pobreza, recuperando el rol del Estado, porque la desaparición de éste no sólo
es bueno para el capital oligopólico sino también da lugar a la anarquía político
– social.
También
es obvio que sin ningún disimulo, EEUU critica la rigidez de los esquemas económicos
del FMI; en el terreno interno baja sensiblemente la tasa de interés bancaria
para promover la reactivación, aunque está claro que cuando en el comercio
mundial se asuma limitar los subsidios agrícolas en el mundo desarrollado, recién
ahí se verá si EEUU promoverá un Nuevo Orden Internacional. Las resistencias
internas a la liberalización económica (pregonada para afuera) son muy
poderosas.
Por
último en el plano de lo cultural es una verdadera incógnita lo que hará la
gran República Imperial. Difícilmente deje de lado sus medios de culturalización
mundial y cooptación de las élites dirigentes de los distintos países,
aunque, al igual que Roma, probablemente sea menos agresivo en la imposición de
su cultura a través de los medios masivos de comunicación que en gran parte
son estadounidenses.
Los otros grandes actores.
Coincidiendo
con Brzezinski en que EURASIA es la arena principal de la geoestrategia mundial,
conviene resaltar que en tanto Europa Occidental y Japón apuntan a la estabilidad
y seguridad mundiales[4],
Rusia y China impulsan de hecho lo contrario. Lo que dicho autor no dice es que
los dos primeros actores pertenecen al mundo de los ricos y satisfechos, en
tanto que los otros dos grandes países sufren los estertores de la fragmentación
de un Imperio que perdió en 10 años casi 1/3 de sus posesiones territoriales
(Rusia) y el otro – China – alcanzando un crecimiento notabilísimo en las
últimas dos décadas, que lo está llevando a ser, en la próxima década,
parte del conjunto de potencias desarrolladas. También en otro escalón, debería
sumarse a potencias regionales que claramente buscan mejorar las reglas del
juego de la escena mundial, como la India y Brasil; hecho que traerá
necesariamente conflictos de distinta magnitud en las distintas regiones económico
– políticas del planeta (Asia Pacífico – América del Sur, etc.).
No
puede dejar de señalarse que si bien estos grandes estados son actores
principales de la geopolítica mundial, hay una pléyade de “estados
emergentes o factibles” (por los menos 30; entre ellos la Argentina) que tendrán
cierta influencia en la estabilidad regional en los próximos años, ya sea por
sus recursos exportables, o por ser “bombas financieras” o “bombas demográficas”.
Estas
dos clases de países (macro – estados y países medianos) están acompañados
por una enorme cantidad de países, estados o regiones (más de 100) que
conforman un verdadero 4º Mundo y cuya característica más saliente es que están
empobreciéndose progresivamente en los últimos 10 años. La tendencia lleva
necesariamente a la dilución como entidades nacionales independientes, muy
probablemente en nuevas confederaciones, fusiones y asociaciones económico –
políticas. Estas serias convulsiones geopolíticas no aseguran precisamente
estabilidad. Por el contrario, la comunidad internacional deberá desarrollar
políticas inclusivas que permitan controlar esta gigantesca mutación geopolítica
que, ante nuestros ojos, se está desarrollando en América Central, África, el
sur de Asia y Oceanía, y que, en nuestra opinión seguirá manifestándose en
las próximas dos décadas.
Todas
estas mutaciones tienen que ser comprendidas, a su vez, en el marco de la dinámica
de los factores geopolíticos antes mencionados y la proliferación de entidades
no – gubernamentales y para – estatales.
V.
LA
ARGENTINA EN EL CONO SUR AMERICANO.
Dentro
de este complejo mapa geopolítico y económico mundial, el Cono Sur Americano
ocupa claramente el rol de “patio trasero” de los EEUU y reserva geográfica
de la Humanidad. Para EEUU sus intereses de corto plazo pasan por limitar el
efecto expansivo de Colombia y vigilar movimientos ilegales de todo tipo en la
triple frontera (Arg – Par – Br), en especial por la endeblez estructural de
los estados en esa zona.
Frente
a esta situación, Argentina debe plantear institucionalizar las cuestiones de
seguridad y las económicas, a través de la ONU, el TIAR, la OEA, o el MERCOSUR
y no seguir ciegamente determinaciones políticas ajenas a nuestros intereses,
donde EEUU o las organizaciones extremistas son activos actores con capacidad de
réplica y de influir en los conflictos, en tanto que Argentina sólo puede
esgrimir una actitud defensiva sin capacidad de réplica a los agresores.
Proteger la “retaguardia” norteamericana asegurando nuestras fronteras, el
tránsito de personas y mercancías, es la mejor contribución argentina a las
luchas que se avecinan.
La
recuperación del Estado y sus funciones indelegables en Seguridad y Bienestar
general de la población son parte fundamental del interés nacional argentino.
Recuperar
un activo rol para un nuevo estado es asegurar el bienestar de la Nación. El
orden interno, la no sobreactuación diplomática y la prudencia en el accionar
militar y de seguridad son las columnas fundamentales del rol argentino.
Adolfo
Koutoudjian
[1]
“Estar ahí” es importante, pero
¿dónde?. Academia Naval, EEUU, 2000.
[2]
“La nueva geografía de los conflictos internacionales”, Foreign
Affairs, 2001.
[3]
Para los geopolíticos rusos (Zirinovsky – 1995) la actual Rusia (150
mill. de hab.) está “rodeada” de 400 mill. de europeos desarrollados al
oeste, 1.200 mill. de chinos al este y 300 mill. de musulmanes al sur; un
verdadero “cerco demográfico”.
[4]
Brzezinski. The Geostrategic Triad.
CSIS – Enero 2001.