Free Web Hosting Provider - Web Hosting - E-commerce - High Speed Internet - Free Web Page
Search the Web

Profundo es el pensamiento y el análisis que hace sobre la geopolítica mundial,  el reconocido y prestigioso profesor universitario Adolfo Koutoudjian. Este trabajo es imperdible, recomendamos  leer hasta el último párrafo.

Agradecemos a la Secretaría de Relaciones Internacionales que nos ha hecho llegar el resúmen de la conferencia dada en la sede de Matheu 130, el día 2 de abril.

 

 

GEOPOLÍTICA MUNDIAL: DETERMINANTES

GEO – ECONÓMICOS DE LA POLÍTICA MUNDIAL.

Adolfo Koutoudjian

 

I. TESIS.

 

II. LA SITUACIÓN GEOPOLÍTICA MUNDIAL ACTUAL.

§ Diagnóstico de situación.

 

III. LA GUERRA POR LOS RECURSOS.

§ Estructura Energética Mundial.

§ La demanda.

§ Energía para el desarrollo.

§ Los Balcanes Euroasiáticos.

§ Otros recursos y factores estratégicos de desarrollo.

§ La presión demográfica.

 

IV. EL NUEVO ORDEN MUNDIAL.

§ El nuevo rol de EEUU.

§ Los otros grandes actores.

 

V.                 LA ARGENTINA EN EL CONO SUR AMERICANO.

 

 


GEOPOLÍTICA MUNDIAL: DETERMINANTES

GEO – ECONÓMICOS DE LA POLÍTICA MUNDIAL.

 

I.    TESIS.

 

La actual situación geopolítica mundial se caracteriza por una gigantesca puja por la hegemonía mundial, para el siglo que comienza, entre los EEUU, Europa y el Asia Oriental.

La clave del desarrollo en las próximas tres décadas, seguirá siendo la energía en base a hidrocarburos. La tasa de crecimiento de este sector está calculada al 3 o 4 % anual acumulativo. EEUU (América del Norte) es la macro – región industrial de mejor abastecimiento en petróleo y gas; muy por el contrario Europa Occidental y el Asia Oriental (Japón, Corea y China) tienen una fuerte dependencia de estos insumos importados, salvo en lo referente al carbón.

Dado que el 64% de las reservas mundiales de petróleo están en Medio Oriente y el 38% del gas en Asia Central, las continuas dificultades del abastecimiento del Medio Oriente y la cartelización de sus productores, hace más estratégica que  nunca la exportación del gas natural del Asia Central hacia las dos grandes penínsulas de EURASIA (la isla mundial de Mackinder y cuyo heartland coincide hoy con los territorios que tienen las más grandes reservas mundiales de gas).

El control del abastecimiento regular de esos hidrocarburos asiáticos y los países que atravesarán sus ductos como así también los mares circundantes, son la llave estratégica del dominio de la Isla Mundial. A través de esos hidrocarburos se puede llegar a regular el ritmo de crecimiento económico de Europa Occidental y Asia Oriental, principales bloques económico – políticos que disputan la hegemonía durante el presente siglo. El control de esos países productores por parte de fuerzas y estados hostiles a Occidente, puede ser la llave del desarrollo para esos países productores de hidrocarburos que hoy están sumidos en conflictos y pobreza desde la disolución de la Unión Soviética. La propia Rusia puede volver a ser el país llave del control energético de Eurasia y, de paso, puede volver a restaurar la hegemonía que conquistó durante 1 siglo y medio en Asia, y perdió en tan sólo 10 años. China, con una tasa anual de crecimiento del 8% de su PBN en los últimos 15 años y con perspectivas de mantener ese ritmo, como así también la India, son actores claves de este GRAN JUEGO ESTRATÉGICO del siglo XXI. Para los EEUU, su control directo o indirecto de la gigantesca región es condición sine qua non de su hegemonía estratégica planetaria.

 

II.                            LA SITUACIÓN GEOPOLÍTICA MUNDIAL ACTUAL.

 

Indudablemente, el impacto del megagolpe terrorista del 11 de septiembre de 2001 en los EEUU, ha conmovido profundamente al mundo por su espectacularidad mediática y por haberlo sufrido la principal potencia militar y económica actual en su corazón político, financiero y militar. El impacto político y psicológico durará mucho tiempo, generando una sensación de inseguridad y vulnerabilidad en toda la Sociedad Mundial. No hay santuarios ni distancias frente a esta verdadera globalización de las luchas económicas, culturales y terroristas. Obliga, necesariamente, a repensar las cuestiones mundiales nuevamente, poniendo el énfasis no sólo en la seguridad sino también en los motivos de tantos agravios percibidos por pueblos, culturas y choques de intereses vitales de distintas naciones.

 

Diagnóstico de situación.

Sin pretender agotar los diversos aspectos de una realidad tan compleja como es el desenvolvimiento de las cuestiones mundiales, es imperativo recordar los siguientes hechos:

  1. Vivimos una NUEVA ERA HISTÓRICA que comenzó con la crisis energética de 1973 y que cambió todos los paradigmas tecnológicos, productivos y organizacionales del mundo.
  2. La economía mundial se desaceleró respecto a la posguerra, aniquiló al estado de bienestar del período 1945 – 75 pero, paralelamente vio un incremento acelerado de la productividad del capitalismo norteamericano basado principalmente en el sector financiero, que se mundializó totalmente.
  3. Esta economía mundial llevó a la concentración acelerada de la riqueza en algunos países y algunas regiones urbanas, pero llevó a la exclusión de una vasta porción de la población mundial, de los beneficios económico de la nueva globalización. La ratio entre los países ricos y pobres pasó de 1 a 30 en 1960 a 1 a 75 en el 2000.
  4. Esta globalización financiera y comunicacional, imponiendo los valores predominantes de la cultura estadounidense, obliga a rediscutir, a veces violentamente, las identidades nacionales. No es un “choque de civilizaciones” según la definición de Huntington (1994), sino de estilos culturales e intereses estratégicos.
  5. Los Intereses Estratégicos actuales cambian parcialmente de sustancia, dado que no se definen por la posición relativa en los marcos de las guerras ideológicas, sino en el marco del acceso, apropiación y flujos de recursos energéticos en primer lugar y de recursos de subsistencia general en segundo lugar, como son el agua potable, la tierra cultivable y los minerales críticos.
  6. El marco geográfico de esta gigantesca pugna mundial es EURASIA y su periferia, fundamentalmente por el acceso a los recursos energéticos del Medio Oriente y Asia Central, regiones exportadoras de energía hacia las dos grandes penínsulas industrializadas euroasiáticas: Europa Occidental y el Extremo Oriente del Mar de la China Septentrional.
  7. Hoy, el control del “Heartland” euroasiático de Mackinder (1904) ya no da el dominio de la Isla Mundial y del Mundo sino que preserva o limita la hegemonía norteamericana mundial, que no sólo domina con sus flotas aeronavales los siete mares, sino también lleva la delantera en el dominio del espacio exterior terrestre y en el terreno de las innovaciones tecnológicas.
  8. Hay una fuerte crisis del diseño geopolítico mundial de los “ganadores” de la Guerra Fría, por los incontables focos de tensión, agravios y guerras que subsisten. Está claro que la pos Guerra Fría (1991 – 2001) no alumbró un Nuevo Orden aceptado por los distintos actores mundiales. Esto se debió probablemente a la falta de una VISIÓN ESTRATÉGICA MUNDIAL de los EEUU donde, hasta ahora, convivieron varias opciones estratégicas (el Pentágono, Wall Street, la industria norteamericana, sus agricultores, etc.).
  9. Por último, no sólo están en crisis los modelos socio – económicos socialistas o nacional – populistas como respuesta a los pueblos excluidos, sino que en los últimos años, entró en descomposición el modelo del pensamiento único neoliberal, que no encuentra respuestas para la integridad de los problemas e intereses humanos.

 

Es ésta situación que nos lleva a plantear que la Sociedad Mundial, especialmente en Occidente por su rol de vanguardia del progreso tecnológico y económico, se verá necesariamente obligada a repensar algunos hechos del mundo actual, a saber:

-  Mapa geopolítico mundial.

-  Modelo económico mundial predominante.

-  La cuestión cultural.

-  Los paradigmas tecnológicos y de seguridad.

-  La cuestión poblacional (migraciones, la esfera de lo público y lo privado, las identidades nacionales, etc.)

 

III.                         LA GUERRA POR LOS RECURSOS.

 

Tal como señalamos en nuestra tesis, la guerra ideológica del pasado reciente, ha cedido el paso a una creciente competencia por el acceso a las fuentes de energía, agua y otros recursos naturales de exportación, que configuran una nueva Geografía Estratégica en el siglo XXI. En efecto, hoy en día gran parte de los conflictos en Asia, África y la América Andina tienen que ver con el dominio de yacimientos de petróleo y gas, o de los flujos que ellos originan, así como también por el dominio de cuencas hidrográficas de agua potable, áreas de minerales críticos o alimentos de fuerte demanda mundial.

Tal como señala James F. Miskel[1]:

“La interdependencia económica mundial se puede medir a través de las estadísticas sobre flujos económicos e inversiones extranjeras. De este modo las regiones críticas serían las que muestran las mayores cifras de comercio e inversiones extranjeras estadounidenses (...) Una región que representa el 20% del comercio y de las inversiones estadounidenses debe recibir mayor prioridad en términos de presencia militar adelantada que una región que representa el 2%.”

En esta misma dirección, Michael T. Klare[2] destaca el traslado de la comandancia norteamericana del Pacífico a la nueva comandancia central (del Asia Central) efectuado en 1999, cuando la Región Transcaspiana se transformaba aceleradamente en lo que Brzezinski empezó a llamar en 1997 los “BALCANES EUROASIÁTICOS”. Así, según este autor “. . . cuando la Guerra Fría ha terminado definitivamente, la garantía del acceso a materias primas vitales vuelve a adquirir una posición central en la planeación de la seguridad estadounidense.”

Lo que ninguno de estos autores norteamericanos destaca es que sus enemigos culturales (fracciones islámicas) como sus adversarios o competidores económicos (Europa, Japón, China, Rusia) también deben pensar de igual manera respecto a esos vitales suministros como observamos en el memo del autor de marzo de 1999 sobre la visita a la Academia Militar Vvon Clausewitz de Hamburgo – Alemania, o el trabajo del ex – premier ruso Cherniavinsky “Washington Caucausus Strategy” (enero 1999); o tantos otros autores y analistas que ven los mismos factores estratégicos como impulsadores de un nuevo “Gran Juego” en las periferias de la Isla Mundial Euroasiática.

Los autores norteamericanos tampoco destacan que la competencia intercapitalista por el desarrollo económico y los mercados, en el presente siglo parte del control y regulación del abastecimiento de suministros a los países industrializados. Este control puede significar el manejo del ritmo de crecimiento de las economías competidoras o de países – llaves. Estos ámbitos diplomáticos y militares serán la clave de los acontecimientos estratégicos de los próximos años.

 

Estructura Energética Mundial.

Sin pretender realizar un exhaustivo análisis de la economía energética mundial, conviene resaltar algunos hechos fundamentales.

El petróleo sigue siendo la fuente principal de la energía mundial con el 37% del consumo total en el 2000. Pero es de destacar también que, tendencialmente viene disminuyendo su participación desde un 59% que había alcanzado en 1980. Por su lado el carbón, que 20 años atrás alcanzaba el 16%, hoy llega casi al doble con el 31% del total mundial. En cuanto al gas, pasa del 15% en 1980 al 21% en el 2000; estas tendencias revelan que progresivamente se está sustituyendo el petróleo por gas y carbón.

El Asia Pacífico consume el 28% de la energía mundial, América del Norte el 26% y Europa el 18%.

 

La demanda.

El último Congreso Mundial de Energía (Buenos Aires, octubre de 2001) reveló que, en el horizonte previsible según todos los expositores, la demanda de hidrocarburos mantendrá un ritmo estable de crecimiento en los próximos 20 años, oscilante en el 3,5% anual, lo que significa duplicar la actual oferta en poco menos de 20 años. Igual opinión mantiene el Dpto. de Energía de los EEUU para el futuro mediato del sector.

Si esto se cumple, cobran importancia sustancial las reservas energéticas disponibles hoy. Medio Oriente posee el 64% de las reservas mundiales de petróleo, de los cuales el 25% son de Arabia Saudita. En cuanto al gas, Rusia y el Asia Central (ex repúblicas soviéticas) tienen el 38%, superando al Medio Oriente, en tanto que en carbón, China y Rusia tienen el 50% de estas reservas, gran parte de las cuales están en Asia Central.

Salvo en carbón, Europa Occidental, Asia Central (Japón, China, Corea y Taiwán) y los EEUU están peligrosamente desabastecidos, aunque el caso norteamericano tiene la gran ventaja estratégica de tener “a mano” las reservas del Caribe (México y Venezuela) y del Golfo de Guinea.

Es obvio que, gran parte de la conducta mundial de los distintos actores estatales y no estatales (grupos integristas musulmanes, etc.) pasa por el conocimiento de esta realidad muy condicionante del futuro desarrollo.

Energía para el desarrollo.

Cabe recordar que la llamada “tríada estratégica mundial” (Brzezinski – 2000) cuenta con los siguientes indicadores de desarrollo y potencia, al año 2000.

 

INDICADORES DE PODER

 

EEUU

EUROPA OCC. (15)

ASIA ORIENTAL *

POBLACIÓN

273

374

1646

PBN

8,5 bill.

8,1 bill.

7,2 bill.

EXPORTACIÓN

17%

37%

19%

IMPORTACIÓN

14%

36%

16,4

* Japón, China, Corea, Taiwán, Hong Kong, Indonesia.

 

Estos cuatro indicadores esenciales de poder geopolítico tienen, en todos los casos, un determinante de base: la provisión de energía abundante y barata.

 

Los Balcanes Euroasiáticos.

Dentro de este esquemático cuadro geopolítico, el actual conflicto en Afganistán se encuadra en lo que Brzezinski, en su libro El tablero mundial (abril 1997), denominó Los BALCANES EUROASIÁTICOS. A su vez esta macroregión del Asia Central ex – soviética, con más de 8 millones de km2, ocupa el centro – sur de lo que Mackinder, en 1904, definiera como el Heartland Mundial. El mapa del gran geopolítico polaco – americano destaca muy bien las ambiciones geopolíticas de los distintos actores, a saber:

-               RUSIA, que perdió en pocos años el control de dicha macroregión (a la que dominó en el transcurso de 1siglo y medio, 1790 – 1990)

-               EEUU, que pretende el control indirecto del área como modo de asegurarse el dominio de Eurasia y el no surgimiento de ninguna potencia hegemónica rival.

-               CHINA, con creciente presión geopolítica hacia Occidente y un gran crecimiento económico.

-               INDIA, tratando de resolver su problema de Cachemira y buscando el fracaso del cerco estratégico chino – pakistaní por el norte.

-               Las ex – repúblicas soviéticas (Kazajstán, Uzbekistán, Kirguizistán, Tayikistán y Turkmenistán), tratando de romper el cerco geopolítico y económico que tienen, y buscando la salida a los mares cálidos.

-               IRÁN y PAKISTÁN, buscando la tan ansiada estabilidad interna y fronteriza.

-               Por último, AFGANISTÁN, tratando de jugar un rol que trascienda su destino de “estado – tapón”. La denominación de “BALCANES” que señala Brzezinski, ¿prefigura un destino semejante a los Balcanes Europeos?

 

Como puede observarse, la lucha terrorismo – antiterrorismo de orden político – ideológico tiene un enorme sustrato económico que la condiciona.

 

OTROS RECURSOS Y FACTORES ESTRATÉGICOS DE DESARROLLO.

Si bien aparece el factor energético (a) como una de las claves del poder mundial en las primeras décadas del presente siglo, hay otros factores que, en opinión de los principales pensadores estratégicos mundiales, son de gran importancia:

(b) Disponibilidad de agua potable a precios razonables.

(c) Disponibilidad de tierra cultivable en latitudes medias.

(d) Presión demográfica en todas sus formas.

(e) Desarrollo tecnológico e investigación científica.

(f) Tasa de ahorro interno suficiente en la economía.

(g) problemas derivados del calentamiento global.

(h) Disponibilidad de alimentos de alto valor alimenticio.

Estos 8 grandes grupos de factores son los pilares por donde se construye el poder mundial en el presente siglo. Su disponibilidad en cantidad, calidad y costos en la superficie terrestre habilitan a otros dos factores de la economía de poder:

(i)     El transporte (flujo de recursos)

(j)       La posición geográfica del factor.

 

Así quedan configurados los 10 factores del poder geopolítico que, en todos los casos, requerirán la protección necesaria de sus vulnerabilidades, frente a las amenazas, a través del potencial militar y de seguridad.

 

Algunos ejemplos ilustrativos.

Agua potable.

La previsión de escasez de agua potable en las próximas décadas alcanza a casi todo el centro, sureste y suroeste de Eurasia. Casi la mitad de la humanidad pertenece a las regiones de criticidad del recurso que, en casi todo el mundo aparece en cuencas hidrográficas superficiales y subterráneas compartidas por varios estados. Durante el siglo XX la apropiación y el dominio de las aguas de estas cuencas ya provocaron varias crisis políticas; todo hace prever que seguirán estas “guerras del agua” durante todo el siglo XXI.

 

Tierra cultivable.

En la segunda mitad del siglo XX la humanidad ya perdió el 17% de la tierra cultivable. Los actuales políticas ambientales, poco cuidadosas, más el calentamiento global terrestre hacen prever que este proceso continúa acrecentándose en esta primera década del siglo XXI. Esta situación revaloriza significativamente los espacios semivacíos de clima templado y subtropical del mundo, como existen en gran parte de América del Sur.

Alimentos.

Este factor no sólo es un componente importante del equilibrio social mundial sino que también es uno de los elementos más significativos del creciente comercio mundial y de las inversiones del capital externo (tierras, industria alimenticia, transporte marítimo, etc.)

La Organización Alimentaria Mundial – la FAO con sede en Roma – muestra un dramático cuadro del desbalance mundial previsto para el año 2025, si se mantienen las actuales tendencias. En el mismo se ve que mientras crece la demanda mundial de alimentos nutritivos de alto valor comercial, decrece la disponibilidad de tierras, con lo que se producirán desfasajes dramáticos en el caso de muchos países sub – alimentados. Se revalorizarán entonces regiones productoras como la Pampa Argentina, Australia y Canadá y, en tanto se mantenga la política de los países desarrollados de la OCDE de altos subsidios a su agricultura, los países subdesarrollados sostendrán un motivo de verdadero agravio comercial, a medida que el mundo desarrollado pregona doctrinas económicas liberales, se hace exactamente lo contrario y se mantiene la coyunda del alto endeudamiento externo a los países emergentes, con lo que romper el círculo de la pobreza es un verdadero dilema.

 

La presión demográfica.

Por último en esta rápida enumeración de factores de fuerte impacto geopolítico en los albores de este siglo, no podemos dejar de señalar el problema demográfico en sus múltiples facetas: la estática y la dinámica demográfica, el fenómeno étnico y cultural, la presión demográfica de la pobreza, etc.

Hoy, en el 2001, la población planetaria alcanza los 6.100 millones de habitantes, lo que da una densidad de 41 hab/km2.

Todas las previsiones de la ONU señalan una tasa anual de crecimiento oscilante en el 1,8%, en las próximas décadas. Esto da un total de unos 9.000 millones de habitantes hacia el 2025, con una densidad de 60 hab/km2.

Es bien sabido que la muy desigual distribución de la población planetaria es ya actualmente un factor de inestabilidad. La mitad de la población mundial vive en el Asia Oriental Monzónica, en menos de 15 millones de km2, es decir en el 12% de la superficie mundial. Esta población, además, tiene aún niveles de pobreza importantes (menos de 1000 u$s/hab./año), aunque con fuertes crecimientos en sus élites dirigentes. No menos del 10% de la población de China, India, Indonesia se sumarán a Japón en los próximos años alcanzando altos standares científico – tecnológicos y de consumo; es decir 300 millones de personas de fuerte productividad hacia el 2020.

Estos fenómenos de gran crecimiento de las élites dirigenciales, niveles importantes de pobres migrantes, amplio desarrollo de doctrinas integristas por falta de paradigmas filosófico – políticos de desarrollo, son un fuerte caldo de cultivo de inestabilidades socio – políticas que tendrán necesariamente un alcance planetario, en la medida que la dotación de capital – tierra permanecerá casi estable en los próximos años, por las dificultades económicas y ambientales de incorporar nuevos espacios productivos al ecumene mundial. A título de ejemplo, la implosión de la URSS está despoblando de rusos blancos a Siberia, con lo que se está generando un vacío demográfico altamente significativo para el futuro.[3] Muy probablemente, algo parecido está ocurriendo en los espacios semivacíos de América del Sur.

En geopolítica, como en la física, los vacíos siempre se ocupan . . .

 

IV.                          EL NUEVO ORDEN MUNDIAL.

 

(Rol de EEUU y otros grandes actores en el escenario mundial previsible)

Consideramos que el período de la pos Guerra Fría (1991 – 2001) culminó con el megaatentado terrorista del 11 – 9 – 01 en EEUU; habiéndose caracterizado por un cierto desorden mundial, fruto de la irrupción a la superficie de los nacionalismos étnicos y del desmembramiento del Bloque Soviético.

En este período se desarrollan tibios intentos por imponer un cierto orden semi – espontáneo por parte de sectores de la potencia ganadora de la Guerra Fría, especialmente a través de la expansión de la NATO y de la consolidación del G – 7, como virtual Directorio Mundial.

Esta situación alcanza sus límites al no poder asegurar márgenes razonables de seguridad ni en EEUU ni en casi ningún lugar del mundo. Tampoco se encamina positivamente la creciente brecha en el desarrollo del Mundo Desarrollado y el Mundo de la Pobreza. Hay una sensación de fracaso de la ONU, salvo en sus misiones de paz, pero el listado de inestabilidades, agravios y reclamos se duplica respecto a la época de la Guerra Fría.

Como en todos los momentos históricos anteriores, la responsabilidad primaria de este parcial desorden mundial le corresponde a la potencia hegemónica triunfante: los EEUU. De ahí que es importante analizar su futuro desempeño por las responsabilidades estratégicas que tiene en la estabilidad y el desarrollo mundial.

El nuevo rol de EEUU.

Creemos que la irrupción mediática del megaterrorismo en el corazón de la gran República Imperial  americana obligará a los EEUU a redefinir un nuevo rol mundial impuesto por las circunstancias.

En el plano geopolítico, planteando la necesidad de equilibrio mundial y regional entre los diversos estados, dado que el desequilibrio, directa o indirectamente afecta la supremacía hegemónica norteamericana actual y la hace vulnerable.

En efecto, los Estados Unidos de América, no han logrado hacer un mundo más estable y económicamente más ordenado en toda la post Guerra Fría (1991 – 2001). Las disparidades económico – sociales se han acentuado en casi todo el antiguamente llamado Segundo y Tercer Mundo, las Nuevas Repúblicas Independientes del viejo espacio soviético siguen siendo inestables, África y gran parte de América Latina se encuentran en profunda regresión económica, en tanto el grupo de países de la OCDE (desarrollados) concentra casi el 80% del Producto Bruto Mundial.

El fracaso de modelos paradigmáticos de progreso como las democracias occidentales, como en su momento el socialismo, están alcanzando límites peligrosos.

Esta situación es una caldera hirviendo cuyos escapes (fundamentalismos, narcotráfico, terrorismo, anomia, etc.) alcanzan al corazón de Occidente. Por lo tanto es indudable, a nuestro criterio, que EEUU, asumiendo más decididamente su rol imperial y atendiendo estrictamente a sus intereses nacionales, comenzará a desactivar los conflictos en todas aquellas regiones, cuyos pueblos lo consideran culpable o tolerante de dichos agravios. Algunas de estas acciones ya están en curso, a saber:

1.      Acuerdos estratégicos con Rusia dejando de lado su mirada tolerante hacia la desintegración de esa Nación y su esfera de influencia.

2.      Reafirmación de la creación de un Estado Palestino viable, contrariando marcadamente a los intereses intransigentes israelíes (el interés estratégico norteamericano está con los países petroleros).

3.      Acuerdo estratégico antiterrorista y de equilibrio con China.

4.      Replanteo de sus relaciones con India e Irán, naciones de fuertes intereses en su esfera de influencia y tradicionalmente castigadas o dejadas de lado por la diplomacia norteamericana.

5.      Escasa indulgencia a aquellos países tolerantes con movimientos contestatarios y terroristas, como Irak, Sudán, Somalia, Líbano. Por supuesto en muchos círculos norteamericanos se tratará de extender la intolerancia a muchos estados conflictivos en lo político, como Colombia, Cuba, Libia, Siria, Serbia, etc.

6.      Auspicio, por razones de seguridad, de la permanencia y desarrollo de bloques geoeconómicos como el MERCOSUR y la APEC (Asia Pacífico), tratando de aliviar el peso de la deuda externa de los países principales.

7.      Diferenciación del rol militar en el seno de la NATO (operando especialmente con Gran Bretaña en las fases ofensivas, y dejando al resto de los miembros en coberturas de retaguardia y roles pasivos).

 

Por supuesto, el vasto espacio de la Geopolítica Norteamericana, no se agota en estos primeros enunciados, sino que en el transcurso de los próximos meses se observarán nuevas acciones. En cuanto al plano económico, hoy los EEUU empiezan a tener claro (por lo menos sus sectores más lúcidos) que las desigualdades económicas son un caldo de cultivo de guerrillerismos, nacionalismos y marginalismos de todo tipo. Así comienza a notarse, en buena medida como fruto de la actual desaceleración de la economía norteamericana, que el “stablishment” estadounidense empieza a dejar de lado la rígida ortodoxia monetarista, se reivindica a las políticas keynesianas y como lo viene sosteniendo el Banco Mundial, se trata de combatir más decididamente la pobreza, recuperando el rol del Estado, porque la desaparición de éste no sólo es bueno para el capital oligopólico sino también da lugar a la anarquía político – social.

También es obvio que sin ningún disimulo, EEUU critica la rigidez de los esquemas económicos del FMI; en el terreno interno baja sensiblemente la tasa de interés bancaria para promover la reactivación, aunque está claro que cuando en el comercio mundial se asuma limitar los subsidios agrícolas en el mundo desarrollado, recién ahí se verá si EEUU promoverá un Nuevo Orden Internacional. Las resistencias internas a la liberalización económica (pregonada para afuera) son muy poderosas.

Por último en el plano de lo cultural es una verdadera incógnita lo que hará la gran República Imperial. Difícilmente deje de lado sus medios de culturalización mundial y cooptación de las élites dirigentes de los distintos países, aunque, al igual que Roma, probablemente sea menos agresivo en la imposición de su cultura a través de los medios masivos de comunicación que en gran parte son estadounidenses.

 

Los otros grandes actores.

Coincidiendo con Brzezinski en que EURASIA es la arena principal de la geoestrategia mundial, conviene resaltar que en tanto Europa Occidental y Japón apuntan a la estabilidad y seguridad mundiales[4], Rusia y China impulsan de hecho lo contrario. Lo que dicho autor no dice es que los dos primeros actores pertenecen al mundo de los ricos y satisfechos, en tanto que los otros dos grandes países sufren los estertores de la fragmentación de un Imperio que perdió en 10 años casi 1/3 de sus posesiones territoriales (Rusia) y el otro – China – alcanzando un crecimiento notabilísimo en las últimas dos décadas, que lo está llevando a ser, en la próxima década, parte del conjunto de potencias desarrolladas. También en otro escalón, debería sumarse a potencias regionales que claramente buscan mejorar las reglas del juego de la escena mundial, como la India y Brasil; hecho que traerá necesariamente conflictos de distinta magnitud en las distintas regiones económico – políticas del planeta (Asia Pacífico – América del Sur, etc.).

No puede dejar de señalarse que si bien estos grandes estados son actores principales de la geopolítica mundial, hay una pléyade de “estados emergentes o factibles” (por los menos 30; entre ellos la Argentina) que tendrán cierta influencia en la estabilidad regional en los próximos años, ya sea por sus recursos exportables, o por ser “bombas financieras” o “bombas demográficas”.

Estas dos clases de países (macro – estados y países medianos) están acompañados por una enorme cantidad de países, estados o regiones (más de 100) que conforman un verdadero 4º Mundo y cuya característica más saliente es que están empobreciéndose progresivamente en los últimos 10 años. La tendencia lleva necesariamente a la dilución como entidades nacionales independientes, muy probablemente en nuevas confederaciones, fusiones y asociaciones económico – políticas. Estas serias convulsiones geopolíticas no aseguran precisamente estabilidad. Por el contrario, la comunidad internacional deberá desarrollar políticas inclusivas que permitan controlar esta gigantesca mutación geopolítica que, ante nuestros ojos, se está desarrollando en América Central, África, el sur de Asia y Oceanía, y que, en nuestra opinión seguirá manifestándose en las próximas dos décadas.

Todas estas mutaciones tienen que ser comprendidas, a su vez, en el marco de la dinámica de los factores geopolíticos antes mencionados y la proliferación de entidades no – gubernamentales y para – estatales.

 

V.           LA ARGENTINA EN EL CONO SUR AMERICANO.

 

Dentro de este complejo mapa geopolítico y económico mundial, el Cono Sur Americano ocupa claramente el rol de “patio trasero” de los EEUU y reserva geográfica de la Humanidad. Para EEUU sus intereses de corto plazo pasan por limitar el efecto expansivo de Colombia y vigilar movimientos ilegales de todo tipo en la triple frontera (Arg – Par – Br), en especial por la endeblez estructural de los estados en esa zona.

Frente a esta situación, Argentina debe plantear institucionalizar las cuestiones de seguridad y las económicas, a través de la ONU, el TIAR, la OEA, o el MERCOSUR y no seguir ciegamente determinaciones políticas ajenas a nuestros intereses, donde EEUU o las organizaciones extremistas son activos actores con capacidad de réplica y de influir en los conflictos, en tanto que Argentina sólo puede esgrimir una actitud defensiva sin capacidad de réplica a los agresores. Proteger la “retaguardia” norteamericana asegurando nuestras fronteras, el tránsito de personas y mercancías, es la mejor contribución argentina a las luchas que se avecinan.

La recuperación del Estado y sus funciones indelegables en Seguridad y Bienestar general de la población son parte fundamental del interés nacional argentino.

Recuperar un activo rol para un nuevo estado es asegurar el bienestar de la Nación. El orden interno, la no sobreactuación diplomática y la prudencia en el accionar militar y de seguridad son las columnas fundamentales del rol argentino.

 

Adolfo Koutoudjian

 

 

 



[1] “Estar ahí” es importante, pero ¿dónde?. Academia Naval, EEUU, 2000.

[2] “La nueva geografía de los conflictos internacionales”, Foreign Affairs, 2001.

[3] Para los geopolíticos rusos (Zirinovsky – 1995) la actual Rusia (150 mill. de hab.) está “rodeada” de 400 mill. de europeos desarrollados al oeste, 1.200 mill. de chinos al este y 300 mill. de musulmanes al sur; un verdadero “cerco demográfico”.

[4] Brzezinski. The Geostrategic Triad. CSIS – Enero 2001.